Devocional para Hoy! – 09 de Junio
«De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.» (Salmos 130:1)
«Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti…» (Jonás 2:7)
El hombre siempre está encerrado en la necesidad de depender de Dios; pero no siempre está consciente de ello. En su independencia jactanciosa, o auto-dependencia, es como un niño que empieza a caminar rompiendo con la moderación de los padres. Tarde o temprano se golpeará los dedos del pie y llamará a la madre, pero no llamará hasta golpearse el dedo pie. Una madre parece algo superfluo, mientras él pueda abrirse camino solo. Pero Dios quiere que sintamos nuestra necesidad de Él, así que permite los incidentes de «golpearse el dedo del pie» en nuestras vidas para que seamos alertados en nuestra conciencia de nuestra dependencia de Él.
Dios tiene varias «coberturas» por las cuales nos encierra en Él. Hay veces en que sólo puede hacernos mirar hacia arriba si nos hace caer sobre nuestra espalda con una enfermedad o un accidente. A veces, quitará los medios en que confiábamos, y las «cañas», tanto humanas como materiales, en las que nos hemos apoyado se quebrarán en nuestras manos, penetrándonos hasta la médula. A veces la adversidad o calamidad barre con nuestra seguridad, y los ahorros de toda una vida se desvanecen como la niebla para que podamos aprender a acumular tesoros en el Cielo. A veces es por la opresión de un tirano que nos vemos obligados a acudir a Él en busca de socorro.
Pero Jesús tiene una tierna preocupación y cuidado por la persona que está cercada por las perplejidades; a quien Él ha cubierto a propósito, sin otra salida sino hacia arriba. Aunque la prueba parece grave, y nos lleva al punto de ruptura, es la propia ruptura la que nos arroja a su misericordia; y para nuestra sorpresa y alegría, nos encontramos con Él todo suficiente. Bajo las manos de Dios, las adversidades se convierten en bendiciones, las calamidades se vuelven riquezas, porque transmuta experiencias de plomo en el oro de su amor, y descansamos en Él, sin tener en cuenta el cambio de tiempo o de circunstancias. A pesar de la violencia de los medios que Él usa, es una cosa gloriosa estar encerrado… EN DIOS.
—Tratado—
Desconocido
El camino de Mi Padre puede girar y doblar,
mi corazón puede palpitar y doler,
Pero alma mía, me alegro de saber
que Él no comete errores.
Mis planes predilectos pueden ir por mal camino,
mis esperanzas pueden desaparecer,
Pero aún así voy a confiar en la guía de mi
Señor, porque Él sabe el camino.
Aunque la noche sea tenebrosa y pueda parecer
que el día nunca romperá.
Clavaré mi fe, mi todo en Él,
Él no comete errores.
Hay tantas cosas que ahora no puedo
ver, mi vista demasiado tenue,
Pero pase lo que pase, yo simplemente
voy a confiar y dejar todo a Él.
Pues poco a poco la niebla se levantará,
y claro él todo lo hará,
Por todo el camino, aunque oscuro para
mí, Él no comete errores.
—A. M. Overton—
«He Maketh No Mistake» (Él no comete errores)