Devocional para Hoy! – 15 de Junio
«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.» (Salmo 34:18)
El Señor Jesús no puede vivir en nosotros plenamente y revelarse a sí mismo a través de nosotros hasta que el orgulloso yo dentro de nosotros esté roto. Esto simplemente significa que ese terco yo que se justifica, inflexible, que quiere a su manera, que se pone de pie por sus derechos, y busca su propia gloria, finalmente inclina la cabeza a la voluntad de Dios. Reconoce el mal (que hizo), renuncia a sus propios caminos por los de Jesús, se rinde a Sus derechos, y descarta la propia gloria, para que el Señor Jesús pueda tener todo y ser todo. En otras palabras, esto es morir a sí mismo y a las actitudes egoístas.
Ser quebrantado es tanto la obra de Dios como la nuestra. Él trae Su presión para soportar, pero tenemos que tomar la decisión. La voluntad por la luz es la primera condición de la comunión con Dios. Si estamos realmente abiertos a la convicción, a medida que buscamos la comunión con Dios, Dios nos muestra las expresiones de este orgullo propio y duro que le causa dolor. Es entonces cuando podemos endurecer nuestra cerviz y negarnos al arrepentimiento, o podemos inclinar la cabeza y decir: «Sí, Señor».
El quebrantamiento en la experiencia cotidiana no es más que la respuesta de la humildad a la condena de Dios. Puesto que esta convicción es continua, tendremos que quebrarnos continuamente. Esto puede ser muy costoso cuando cedemos los derechos e intereses egoístas que esto implicará, y las confesiones y restituciones pueden ser a veces necesarias. Por esta razón, no somos propensos al quebranto, excepto en la cruz de Jesús… Sólo al ver el amor que estaba dispuesto a ser quebrantado por nosotros nos puede constreñir a estar dispuesto.
—Roy Hession—
The Calvary Road (El Camino al Calvario)
Dame una visión del Calvario,
Y de tu amor del Calvario por mí,
Hasta que al fin mi alma débil despierte,
Para derramar mi vida por Ti.
Fuera con los placeres egoístas
La indolencia y la facilidad;
Elijo el camino de la cruz áspera
Aunque conduzca a través de mares de sangre.
Oh, rosa magullada del Calvario,
Mi corazón embelesado anhela conocer
La comunión de tu pureza,
Con desbordante fragancia de amor.
—Z.E.—