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Lección 2.- Una Vasija Para Dios

Lección 2.- Una Vasija Para Dios

 

“Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; más las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Elíseo” (2 Reyes 2 : 19-22).

Venimos a una consideración más definida de la naturaleza y función de este vaso peculiar para Dios, la Iglesia del Dios viviente. Hay una gran diferencia entre la gente que se mueve por el descontento, disgusto, o diferencias de opinión, y aquellos movidos por el constreñir de una visión divina, por el deseo interno de Dios, grabado con dolor en el corazón. Este anhelo llego a ser expresado en las clásicas palabras de los Salmos 137: 1, 2, 4 y 6 dice: “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas…¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?…Mi lengua se pegue a mi paladar, si de tí no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría”. Los anhelos de este corazón representan la culminación del propósito divino antes de los tiempos de la eternidad. Lo más importante en el corazón de Dios, y aquello en lo cual todos los intereses de aquellos que son uno con Dios estarán reunidos, es presentado en lo que es conocido como la casa de Dios y la ciudad de Dios. Cuando hablamos de lo más importante, nos referimos a la consumación de todos los métodos y medios divinos. Aquello que es primario y final, es la adoración y gloria de Dios en el universo. Este factor estará implicado en todo lo que tenga que decirte a través de este capítulo.

Si alguien nos preguntara cuáles son los temas y asuntos de mayor revelación divina en la escritura, responderíamos con gran convicción que son: en primer lugar, la persona del Señor Jesucristo; en segundo lugar, Su cruz, muerte, sepultura y resurrección; en tercer lugar la Iglesia o la casa de Dios; en cuarto lugar, la segunda venida de Cristo y en quinto lugar, la ciudad de Dios.

Hay otras fases, pero éstas, tomadas en forma relativa, son los aspectos primarios de un solo tema. Veamos estos aspectos primarios: Que la persona del Señor Jesús, como Dios manifestado en carne, es la suma de todas las revelaciones, es un hecho indiscutible, pero se necesita de la cruz para darle todo su significado y revelar el valor total de tal manifestación. Aun más, se demanda que la Iglesia exprese el contenido pleno de tal manifestación final, y es la ciudad la que debe definir la naturaleza de tal manifestación. Al guiar a los hombres a la apreciación de Su persona, Dios comienza con la cruz. Si la casa es la casa del Hijo Divino, y la ciudad es la ciudad del Gran Rey, entonces la casa y la ciudad están fundadas sobre la cruz; no hay nada ahí que no sea de Dios. Después, si la casa y la ciudad son para la gloria de Dios en Cristo y para Su adoración universal, entonces la cruz representa la naturaleza de la adoración y el camino a la gloria, porque la cruz saca todo lo que no es de Dios. Para ser más precisos, si el Señor tiene en mente un pueblo para Su gloria a través de quienes su Hijo sea revelado, entonces este pueblo será fundamentalmente un pueblo del altar; serán muertos al mundo. Creo que éste es un tema de la Escritura que incluye todo, la cruz es lo central, el reconocimiento central de los derechos eternos de Dios. Por la cruz y en la cruz, todos los derechos de Dios desde la eternidad son reconocidos y aceptados. Esto es central al Calvario, Dios tiene derechos. Los derechos de Dios es que todo el universo le rinda adoración íntegra, sin rivalidad, sin reservas, reconociendo que todas las cosas son suyas por derecho propio, y nadie más en este universo tiene derecho antes que El.

Dios, por su Hijo, creó el mundo para Su gloria. Este hecho que acabamos de mencionar está aquí reunido en la persona del Señor Jesucristo, quien lleva a Dios los derechos de Dios en su propia persona, ofreciéndose a sí mismo en Su grandeza. El Espíritu Santo fue el agente en la creación del mundo para la gloria de Dios, con el propósito de que toda la tierra sea llena de Su gloria. El Espíritu Santo es asimismo, el agente en la redención de todo el mundo para la gloria de Dios. El gran cántico de los redimidos, cuando la obra del Calvario es consumada, está resumida en una frase, “…nos has redimido para Dios” (Apocalipsis 5: 9). Entonces, otra vez la redención es para Dios, es decir, le devuelve a Dios sus derechos, y el Espíritu Santo es el agente en esta obra redentora que tiene la gloria de Dios como su objetivo. Entonces, la adoración en toda profundidad y plenitud, es la clave. Es tan imperativo que yo pueda llegar a tu corazón con esta verdad. Esto es manifestado tan claramente en la gran consumación, cuando Dios es adorado en todo el universo, y los diferentes cánticos de adoración atraviesan los cielos: la canción de una compañía de 144,000 adorando a Dios y al Cordero (Apocalipsis 7: 4); luego el gran cántico de la gran multitud, que ningún hombre puede contar, adorando a Dios y al Cordero (Apocalipsis 7: 9). También hay una manifestación de la adoración de la bestia y esta es otra consumación; estas dos consumaciones de adoración son descubiertas aquí.

Corriendo paralelamente a través del tiempo, están estas dos adoraciones. Ahora, la adoración de la bestia ha sido desde que Lucifer se aseguró de una reverencia de los ángeles de alto rango en el cielo. Cuando en el corazón de Satanás se levantó el deseo de estar en el lugar del Todopoderoso, su intención fue atraer la adoración del cielo que es de Dios hacia él mismo. Todo el asunto era la adoración. La palabra clave es adoración; todo lo que Satanás quería era adoración. Desde este tiempo, esta otra adoración ha estado aconteciendo, desde que Satanás atrajo esta compañía a él, aquella compañía de ángeles que no guardaron su primer estado, y son guardados en prisiones eternas bajo oscuridad (Judas 6). Se apareció en la tierra y buscó otra vez usurpar el lugar de Dios en la adoración de Su creación aquí. Es triste decirlo, pero él tuvo éxito y se convirtió, a causa de la conquista y el consentimiento del hombre, en el dios de este siglo, el príncipe de este mundo. Las dos adoraciones entonces, se convirtieron en realidad. Desde la caída, Satanás estableció un sistema espiritual de adoración que se puede percibir detrás de todo el registro de la historia. Tenemos el ingreso de este elemento de maldad a lo largo de la adoración, donde y cuando sea que los derechos de Dios son reconocidos por un sacrificio; ahí el maligno hace su ingreso.

Observa esto. En el momento que Abel reconoció los derechos de Dios y le levantó un altar para demostrárselo, vino el maligno contra este testimonio. El asesino vino para detener, para destruir este testimonio, usando a Caín como instrumento suyo. Caín también levantó un altar, pretendió en su oscuro entendimiento adorar a Dios, pero nunca lo logró. Satanás basándose en esto, revolvió los elementos de orgullo y celos, y Caín se convirtió, debido a que el diablo lo había comprado, en el instrumento contra la adoración de Dios. El esquema del diablo está puesto en forma profunda, el sabe lo que está haciendo, así que es mejor que sepas lo que Dios está haciendo. A través de esta adoración él ingresa contra el reconocimiento de los derechos divinos, la adoración de Dios, y desde Abel en adelante se ha visto esto. Es por esto que Dios odia tanto la idolatría.

La cruz del Señor Jesucristo se lleva todo esto. A través del Espíritu eterno, Cristo confrontó todo esto en el Calvario. En el Calvario se estaba tratando con algo más que sólo “el hombre viejo”; era por del trono de Dios que Cristo se representó en el Calvario. Fue por la gloria máxima y universal de Dios por la cual El estaba peleando en el Calvario. El confrontó todo lo que estaba en contra del trono, y El lo hizo victoriosamente, y aseguró esos derechos eternos y universales de Dios en Su propia persona para siempre. Dios, sin duda, va a ser universalmente adorado, y la gloria de Dios va a llenar este universo sin ningún rival. Jesucristo está en la presencia de Dios, victorioso sobre todo lo que estaba en contra del trono de Dios. Esto es algo inmenso. El dijo, “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (Hebreos 10: 7). Cuando hablamos de conocer y hacer la voluntad de Dios, que Dios nos ayude a entender el significado de esta voluntad. La voluntad de Dios no significa nada más que Dios sea glorificado en forma universal, y que El sea el objeto central de adoración en el universo.

Los que entren plenamente en el significado de la cruz , que es la voluntad de Dios, van a enfrentar el asalto supremo de Satanás. ¿Te preguntas por qué Satanás odia la cruz? ¿Te preguntas por qué él hará todo para colocar la cruz a un lado? ¿No entiendes por qué el Cristo y por qué la cruz han sido quitados de la predicación actual? Solo es pasar un lindo tiempo; “vamos a la iglesia, vamos a divertirnos”. La cruz ha sido quitada, ¿no te das cuenta por qué? ¿No puedes ver que es inevitable que cualquiera que entre en lo que significa la cruz espiritualmente, vendrá contra todo el sistema de antagonismo del diablo?

Hemos visto a Abel en la forma más vieja y simple de la cruz. Cuando él entró en relación con esta sangre, el sacrificio, el altar, él inmediatamente vino contra Satanás. El Espíritu Santo a través de Juan, dice de Caín, que él “era del maligno” (1 Juan 3: 12). También pasó con Abraham, José, Moisés y Ester. La historia de Daniel es el mismo asunto, dos dioses: el dios puesto por Nabucodonosor y Dios. La pregunta es ¿quién va a ser adorado? Daniel nunca dudó, su decisión fue clara, porque ¡yo y mi casa, adoraremos al Señor, sólo a Jehová! Esta decisión trajo a Daniel cara a cara con el poder detrás del sistema del mundo, y él fue llamado a pagar el precio.

Ahor veamos al supremo esfuerzo de Satanás. Desde el mismo nacimiento de Cristo, Satanás sabía quién era el Cristo, el plan que Satanás puso en operación para asesinarlo desde Su nacimiento, fue la masacre de una multitud de niños; el matará una muchedumbre para dar con uno. Observa que después del intento inicial, no tenemos ningún otro registro de otro esfuerzo del enemigo, sino hasta que el Señor cruzó la línea entre Su vida privada y Su ministerio público; luego El se encontró inmediatamente con el enemigo, y ¿cuál fue la pregunta? “Si tú…postrado me adorares”. Satanás buscó adoración, pero Jesucristo inmediatamente lo rechazó y así siguió hasta la cruz. “Si tú postrado me adorares…”; esto se puede ver en muchas formas; Satanás sólo quiere un reconocimiento, el darle a él algunos derechos; en este universo. Jesús nunca reconoció esos derechos, así como Mardoqueo rehusó reconocer el derecho de Amán, Jesús rehusó reconocer los derechos del diablo.

Aquí está una de las más hermosas cosas en el libro de Ester. Ahí estaba Amán reclamando ser alguien; el había ganado poder, todos se inclinaban hacia él, pero Mardoqueo rehusó reconocer alguna gloria de Amán, lo ignoró por completo. Amán dijo (hablando a su familia), “Yo soy un gran hombre, tengo muchos bienes, muchos hijos, pero todo esto de nada me sirve, cuando veo a este hombre (este único hombre) que rehusa reconocerme (Ester 5: 9-13). Esto es una figura: Existe Uno que pesa más que todo el resto, y hasta no sacarlo del camino, la plenitud del enemigo está dividida. Este no va a reconocer los derechos de Satanás, y está destinado a traer sentencia sobre Satanás. El Señor Jesús se encontró con todo esto, rechazando darle a Satanás un átomo de derechos en este universo. Jesús salió a desafiar esto, para asegurar todos los derechos para Dios en Su propia persona y volver al trono El mismo con esos derechos. Y cuando El terminó, vemos lo mismo empezando en la Iglesia.

Es aún el gran asunto de la Iglesia; la lucha de los adoradores y el adorado, el lugar o no lugar para el enemigo. Sólo el Espíritu Santo en el poder del victorioso Cristo y por la virtud de Su sangre derramada, puede afrontar tal desafío. No hablamos ligeramente sobre este asunto. Vemos este asunto supremo con gran gozo, pero reconocemos que “no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Si el Señor necesitó el Espíritu eterno para vencer a Satanás, cuánto más nosotros, la Iglesia.

Finalmente, el Espíritu Santo siempre demanda el fundamento de la cruz para que El pueda actuar, si es que la gloria de Dios es lo que se busca. Porque la cruz elimina todo lo que sirve a Satanás.

¿Qué había en Caín que servía a Satanás? codicia, ambición personal, celos, orgullo, todo esto salió a la luz en el asesinato de Abel, pero el asesinato de Abel realmente fue una expresión del odio contra Dios. Caín como el instrumento, estuvo quizás ciego a esta naturaleza más profunda del crimen. ¿Qué había en Balaam que sirvió a Satanás? codicia, avaricia y ganar el mundo.

La Cruz registra el remover por medio de la destrucción de todo lo que sirvió a Satanás, en cuanto a nosotros, esto está reunido en una sola palabra, el “YO”. El término más fuerte es, la “carne”. Algunas personas no entienden cuando se habla de la carne; la carne es sólo otro término para el “YO”. El “YO” es muy sutil; incluye interés propio, gloria propia, preservación propia, autorealización, avance propio, todas esas consideraciones de influencia, prestigio, etc. Las expresiones del “YO” son muchas, y cada una de ellas sirve a Satanás; le sirven en el sentido externo de dividir los derechos de Dios y usurpar el lugar de Dios. Por lo tanto, donde haya aún una ligera sugerencia o insinuación del “YO”, la gloria de Dios es oscurecida y se necesita aplicar la cruz. La cruz no se aplica en la obra de Dios sólo porque Dios nos quiere humillar; no, El tiene una gran meta en Su visión: La gloria de Dios.

Si en cualquier momento tú y yo le permitimos a esto llamado “carne” que haga sus operaciones a través de este vaso de Dios, entonces le damos derechos al diablo; él toma esto como adoración y la gloria de Dios es oscurecida, y esta es la razón por la cual la cruz debe ser central para todo. Un vaso para Dios, es lo que Dios busca; Esto es lo que tú y yo debemos producir. Este es todo el propósito de Dios, y es lo más importante para El.

 

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