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Lección 17.- La Piedra De Toque De Lo Real

Lección 17.- La Piedra De Toque De Lo Real

Debes entender que toda la obra de Dios en nosotros desde el momento que entramos a su Reino es movernos de lo carnal a lo espiritual. La santificación consiste simplemente en desplazar una vida por otra. Esto es lo que quiere decir la Biblia por ser conformados a la imagen de Cristo. Es Dios quitando en nosotros la naturaleza vieja que fue crucificada con Cristo, pero que aún se quiere levantar.

Leyendo Romanos 8: 5, vemos que “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. Fe, es seguir a Jesús. La fe es realmente lo que tú crees y la fe se desarrolla y funciona sólo en las condiciones correctas; quiero que mantengas ese pensamiento a lo largo de todo este capítulo. Sin fe es imposible agradar a Dios, pero esta fe se desarrolla siempre, automáticamente, en las condiciones correctas.

Para probar la pureza de los metales preciosos se usaba antes una piedra de toque que consistía en una piedra negra dura. Pienso que ahora existen otros métodos, pero en ese tiempo era una piedra de toque. En las sortijas, por ejemplo, podemos leer que tienen una inscripción que dice “Oro de 18 quilates”, o puede ser menos, pero de todas maneras esta piedra de toque te decía si era verdad o no. Se frotaba la sortija en esta piedra y te demostraba si era real. Ahora, yo te hago una pregunta: ¿Alguna vez has deseado que una piedra de toque moral te toque para probar la pureza de tú corazón?

Los pilotos tienen instrumentos que pueden ver una estrella, y decir exactamente dónde están en cualquier momento. ¿No quisieras tener a algún instrumento para orientarte espiritualmente? Bueno, tenemos tal piedra de toque e instrumento en la cita que acabamos de ver. En este versículo, tienes la prueba infalible de lo que tú eres y hacia dónde estás yendo en cada batalla de la vida.

Por la belleza de este instrumento, cualquiera podría leer su registro. Mira otra vez el versículo 5, “Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. La palabra “pensar” viene de la palabra que significa, “atender”, “deleitarse”, “estudiar sobre”, “complacerse en”, “amar y pensar en”. Los que son de la carne, piensan en la carne, aman el pensar sobre la carne, miman la carne; así es como es. Los que son del Espíritu, estudian sobre el Espíritu y aman hacer esto.

Si dejas a un hombre libre, él irá donde quiere ir y escuchará lo que quiere escuchar. Sólo déjalo libre y verás. Lee los pensamientos de un hombre y leerás el corazón de ese hombre, porque los pensamientos de un hombre son el registro que su corazón hace en esta piedra de toque. Un niño sabe en lo que piensa. Un niño por lo tanto puede orientarse en cualquier sitio y en cualquier momento.

No estamos hablando de los pensamientos que vuelan por la mente como las aves a través del aire; estos no tienen ninguna calidad moral. Ellos sólo nos dicen que los dardos de Satanás pueden volar por cualquier parte. Pero los pensamientos que tienen valor son aquellos que invitamos a permanecer, que son atrapados, retenidos y acariciados. Ellos son los que tienen valor. Estoy refiriéndome a aquellos pensamientos que cuando vienen los disfrutamos y cuando se van nos causan pena. Un pensamiento involuntario nunca deja una mancha. Guarda esto muy bien en tu corazón.

Con esa meditación, vamos a aplicar la piedra de toque en este capítulo. Esto es muy importante para tí. Hipotéticamente, digamos que dos jóvenes están lejos de su hogar en la universidad. Llegan al dormitorio y comienzan a acomodarse. Uno busca una iglesia en el directorio. El está pensando simplemente en las cosas que ama pensar. Otro busca en el periódico qué función hay en el teatro. El piensa en lo que ama pensar. Cada uno sorbió lo que amaba, pero la copa en un caso era el “yo” y la copa en el otro era Cristo. En la Iglesia es difícil conseguir que las personas vengan a la reunión de oración. Puedo decir esto porque he pastoreado una iglesia treinta y cinco años. Puedes rogarles y advertirles, y no tener resultados. Pero mira cuando llega la feria o el circo a la ciudad, y verás que estos lugares están llenos con personas de la Iglesia. La gente va donde más les gusta y nada los detiene. He aprendido esto durante todos estos años, ¡Oh, cómo lo he aprendido! Trataba de llevar a la iglesia gente que no quería ir ahí, y la razón de esto es que las cosas espirituales nunca significaron nada para ellos.

Aplica tú esta piedra de toque “Adán, ¿Dónde estás?”. La mayoría del tiempo, ¿Qué es en lo que más piensas? ¿Qué es en lo que más te ocupas? ¿Qué es en lo que más te gusta pensar? ¿A dónde vas la mayoría de veces y a donde te gusta ir más? Cuando te sientes libre de todo ¿A dónde van comúnmente tus pensamientos? En la soledad de la noche y al abrazar tu almohada, ¿qué piensas? ¿A qué dirección apuntan tus pensamientos? Estas no son preguntas ociosas, hermano. Son preguntas de mucho peso. ¿Piensas en las cosas de la carne o en las del Espíritu?

No puedo y no debo ser malentendido en esto. No es pensar en las cosas de la carne lo que nos hace carnales. Es la mente carnal en nosotros lo que nos hace pensar en las cosas de la carne. Esta es la verdad que el Espíritu Santo quiere impartirte en esta oportunidad. La muerte no está en el obrar o en el pensar, sino que está en la mente carnal que nos lleva a desear y hacer estas cosas. Por esto el mensaje de Pablo era, “Porque el ocuparse de la carne es muerte”. No importa lo que hagas o no hagas, no importa lo que piensas o no piensas, el ocuparse de la carne es muerte.

Por seis mil años Dios ha estado tratando que nuestros pensamientos enfoquen en nuestro carácter, y no la conducta primero. Lo primordial para un hombre debe ser ocuparse de ser y no sólo hacer. Dios siempre ha estado trabajando en este asunto. La voz de Dios se escucha a través de todos los tiempos, “Haz el árbol bueno y el fruto será bueno”. Aquí es donde tienes que empezar.

Qué tremenda luz hay en las siguientes palabras que el Señor Jesús usó: “ser”. “A menos que seas convertido”. “Sed perfectos”. “No sean conformados”. “Sed santos”. “Sean transformados”. Ser o no ser es una cuestión de un sentido mucho más profundo de lo que Hamlet haya podido soñar. Nuestros hechos, palabras, pensamientos, vidas externas, supremamente importantes como lo son, toman toda su supremacía del carácter del cual ellas emanan. Del corazón mana la vida. Actuamos como actuamos, porque esto es lo que somos.

La pregunta más importante para nosotros es, “¿Qué somos?”, y no “¿Qué hacemos?” El ocuparse de la carne es muerte. Dios siempre ha puesto el hacha en la raíz del árbol. El hombre la ha puesto en las ramas. Nosotros siempre estamos tratando de cortar un pequeño fruto de ahí, pero Dios coloca el hacha en la raíz.

“El ocuparse de la carne es muerte” Esta declaración de Dios es para hacernos notar los grandes asuntos de la vida. No es malo ir al teatro, no más malo que para Bunyan ir a la cárcel de Bedford, si vas contra tu voluntad, y tu corazón no está ahí. Hay muerte en la mente carnal que quiere ir allá. Podemos estar sentados en la iglesia y tu mente estar en el teatro; tú puedes estar ahí pero estás muerto, porque tu corazón está en el teatro. ¿Te das cuenta? la muerte está en la mente, no sólo en el obrar. No hay nada malo en el salón de baile, pero hay muerte en el deseo de ir a ese lugar.

Oh, estoy tan contento que Dios no ha dejado que el hombre determine el grado de maldad que hay en la mente humana. Gracias a Dios que nunca se lo ha permitido. Los hombres buenos diferirían y discutirían si habría maldad en él, y los mejores hombres muy difícilmente se dan cuenta de lo peligroso que es tener esta mente. Dios ha declarado que siempre es muerte, no importa dónde se encuentre y cuánta modificación haga. No importa su educación. Dios ha declarado que es muerte donde sea. Ya sea que esté en los más religiosos o en los más perdidos, es muerte.

Sí, la mente carnal es muerte a todo el amor de Dios en el corazón. Aquí llegamos al fundamento de la investigación. Dios dijo, “La mente carnal es enemistad contra Dios”. Es la enemistad, la misma alma y espíritu de odio hacia Dios. La mente carnal puede hacer cualquier cosa pero no puede amar a Dios. Puede ser religiosa, puede discutir de religión, puede debatir sobre religión, pero con todo esto, no puede amar a Dios. Igualmente, la mente carnal es muerte para todo el gozo real en el Señor. Esta mente carnal es tonta e inconstante: puedes ver esto en nuestras reuniones sociales y cómo el gozo real del Señor es puesto de lado.

Los pentecosteses, creo, citan la Escritura, “El gozo del Señor es nuestra fortaleza” quizás más que cualquier otro, y hacen que el gozo sea alegrarse, danzando, y corriendo. Yo creo en esto: Los discípulos en el aposento alto estaban haciendo cosas tan extrañas, que la gente pensaba que estaban ebrios. Quiero decirte que el gozo del cual se habla aquí, es un gozo que Dios recibe de nuestro servicio a El.

Fue Nehemías que dijo esto, cuando él estaba mirando los muros caídos y las puertas quemadas; fue un desastre que parecía imposible en cuanto al hombre, pero sin embargo dijo, “El gozo del Señor es mi fortaleza”; o “nuestra fuerza puede intentar esto para que Dios reciba gozo”. La mente carnal es muerte a eso, porque puedo decirte que la carne no quiere sufrir por nada. Dios dice, “Grita con voz de triunfo”, y la mente carnal va a querer callar esta voz.

El Señor nos guiará en su gozo cuando yo reconozca que lo que estoy haciendo trae gozo a El; entonces tiene que venir un júbilo y gozo a mí. Así, El dice, “…salta de gozo”. La mente carnal dice, “sólo en el sótano”. Pero el gozo viene por saber que estoy en la voluntad de Dios y no porque todo me va bien. Ese es el único gozo que la mente carnal puede conocer, cuando las cosas van de acuerdo a como ella quiere. Pero el gozo real de Dios viene cuando yo sé que todo está yendo como Dios quiere que esté yendo. Además, la mente carnal es muerte para todo lo que es de utilidad en la Iglesia. Empleo esta palabra “utilidad” en un sentido inteligente y espiritual. Lo que quiero decir, es utilidad que trae gloria a Dios. Un orden más bajo de utilidad le pertenece a una mente carnal.

Los higos pueden caer de los abrojos y las uvas de las espinas, pero la utilidad nunca saldrá de una mente carnal. Nada, sólo muerte puede salir de ahí. Y hay tanto de esto en la Iglesia hoy: programas e ideas de hombres, actos de circo en un esfuerzo por atraer gente a la Iglesia, y cómicos. Toda la necedad que el hombre ha llevado a la Iglesia es un producto de la mente carnal, y no puede llevar nada a la Iglesia, sólo muerte, pero “…el ocuparse del Espíritu es vida y paz”.

Una mente espiritual completa nuestra unión con El que es la vida, y tiene que haber vida. Si pones una mano en mi corazón, y la otra en mi muñeca, vas a darte cuenta que ambos latidos son lo mismo. Si cuentas los latidos del corazón, te darás cuenta que el latido es el mismo en la muñeca, y si uno es lento, el otro es lento. La conexión se completa a través de la arteria y la vida fluye a través de ambas. Ahora, tú puedes romper el brazo en una decena de lugares, pero hasta que la arteria sea cortada, el latido seguirá, y será el mismo. Ahora, pon tu mano en un hombre que se ocupa en lo espiritual y la otra mano en el corazón del Salvador, y las pulsaciones son exactamente las mismas. Uno está en el trono del cielo, y la otra está en el tumulto de la tierra. Pero la conexión es completa, y ni la distancia ni el tumulto pueden variar un sólo latido del corazón. Mil demonios pueden marchar entre nosotros y nuestra vida que es Cristo, pero el pulso no será afectado, ni una jota ni una pizca.

Dios nos promete paz. ¿Cómo puede ser de otra manera cuando el corazón se mantiene latiendo en el pecho del Príncipe de Paz? ¿Estaremos ansiosos cuando El dice, “Mi paz os doy. Estas cosas he hablado a ustedes para que tengan paz. No se turbe vuestro corazón ni tengan miedo”? Ni siquiera debemos tener miedo. ¿Qué puedo hacer, sino tener su paz? No importa la situación o asunto que esté enfrentando, no debo permitir que esta conexión se rompa. Entonces esta paz va a prevalecer bajo toda circunstancia de la vida.

Finalmente, ¿qué vas a hacer con la mente carnal? ¿negarla? ¿negar que está ahí? Mejor oriéntate. El capitán de un barco malaventurado muchos años atrás, se sentía tan seguro que se fue a dormir a las diez de la noche sin orientarse con sus instrumentos. En menos de una hora se hundió. Mejor es que te orientes. ¿Qué vas a hacer con la mente carnal? ¿reprimirla? Sí, cuando hayas podido reprimir un relámpago. ¿Vas a domarla? Entiende esto: “Pues fieras y aves, reptiles y criaturas marinas de toda clase pueden ser domadas, y han sido domadas por el ser humano. Pero ningún hombre puede domar su lengua; porque es un mal incontrolable, llena de veneno mortal”. ¿Qué vas a hacer? ¿ponerla bajo sujeción? “No está sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede”. Aquí otra vez llegamos al fundamento. Millones han tratado el experimento de la sujeción, pero fueron sujetados por ella; te va a dominar hasta la tumba, si es que no te lleva al infierno. Hay una sola respuesta: destrúyela, debe ser exterminada. Puedes soñar con suprimirla, pero es el mismo sueño de siempre y tendrá el mismo viejo despertar.

Puedes pensar que éste es un Evangelio duro. Te digo que es un Evangelio expresivamente glorioso que quiere que la última cadena sea rota y que caminemos por la tierra como hombres totalmente libres. Esto es todo lo que quiero y es lo mismo que Dios me ha prometido. Debes destruir la carne. Ocuparse de ella es muerte, ocuparse del Espíritu es vida y paz. La piedra de toque de Romanos 8: 5 te dice lo que tú eres; es mejor que la apliques a tu vida.