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Lección 3.- Aprendiendo Por Revelación

Lección 3.- Aprendiendo Por Revelación

 

En Ezequiel 40: 2-4 dice, “En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, hacia la parte sur. Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y él estaba a la puerta. Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel”.

Luego en Ezequiel 43: 10-11, “Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella. Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra”.

En Juan 1: 1,14 y 51 dice, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad…Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”.

Aquí vemos la respuesta de Dios frente a un estado de decadencia. Cuando el pensamiento divino representado por el templo y Jerusalén fue abandonado y la gloria se apartó, Ezequiel fue motivado a escribir la visión de una nueva casa espiritual, una casa en cada detalle medida y definida desde lo alto. Cuando la Iglesia del Nuevo Testamento había perdido su pureza, verdad y poder, Juan fue dirigido por el Espíritu para traer a la vista a la persona del Señor Jesucristo. La revelación de Juan fue escrita cuando la Iglesia del Nuevo Testamento había perdido su forma original y poder.

Vemos esto en Apocalipsis 2: 1-16, que dice, “Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado”. El dijo: “Pero tengo contra ti…” “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”. Aquí esta frase va con el versículo anterior está hablando de la doctrina falsa en esa Iglesia. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Luego otra vez El dice, “Y escribe al ángel de la Iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”.

Nuevamente, “Y escribe al ángel de la Iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra tí: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a tí pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”.

Esta era la condición de la Iglesia cuando Juan estaba escribiendo. Y a esa situación Dios reaccionó con una nueva presentación de su Hijo en una manera celestial y espiritual; era una nueva percepción del Hijo de Dios, no sólo como Jesús de Nazaret, sino como el Hijo del Hombre, Hijo de Dios. La manera de recuperación de Dios, cuando Su pensamiento pleno y original se ha perdido, es dar una nueva visión de Su Hijo; esta es siempre la manera de Dios. Recuerda que la respuesta de Dios a todo movimiento está siempre en su Hijo. Todo lo referente a Dios y a nosotros está ligado a una revelación del Señor Jesucristo en nuestra corazón.

Hay muchos que tienen la doctrina del Nuevo Testamento, tienen orden y técnica, pero es un marco frío y muerto. Esto es lo que Pablo quiso decir cuando dijo, “…tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”. Observa que la doctrina es siempre el molde de la verdad; siempre la buena doctrina, la santa doctrina, produce personas santas y la doctrina impía produce personas impías o no santas. Pablo decía que vendrían tiempos cuando no sufrirían la sana doctrina sino que se apartarían de la verdad. Cuando eso ocurre, hay sólo una respuesta, y ésta es recibir una revelación fresca y nueva del Hijo de Dios.

El camino de Dios hacia la gloria, la vida, el poder, y la naturaleza celestial está en su Hijo. Lo primero es que la luz produce vida, y eso está en la revelación de Su hijo. Debemos guardar siempre en nuestra mente, que “En El estaba la vida, y esa vida era la luz de los hombres”.

Cuando falta vida, cuando no hay verdad, entonces no debemos buscar la verdad como tal, sino buscar a Dios, a Cristo con todo nuestro corazón. Dios ha encerrado todo lo de Su persona en Su hijo: no es posible conocer o tener algo de Dios fuera del Señor Jesucristo. Dios nos está preparando para ir a un lugar; El nos ha sacado fuera para luego ponernos en ese lugar. “Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre” (Deuteronomio 12: 28). Nunca seré herido si sigo aquello que es bueno.

“…Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Santiago 1: 13). Cuando Israel salió de Egipto, estaba mug familiarizado con él. Nosotros, así como Israel, vivimos allí tanto tiempo, esto es, en el mundo, que tenemos a Egipto en nuestro corazón. Dios dice, “sígueme”, Y cuando lo vemos a primera impresión, pareciera ser que va a autodestruirnos si le seguimos. Por encima parece un viaje al desierto en el que nos destruiremos, pero recuerda que el desierto es para probarnos y no para destruirnos; Recuerda siempre que cuando pases a través de la inundación y las tormentas, y estés caminando con Dios con tu corazón puesto en El, el desierto no es para destrucción sino para prueba. Al seguir la nube, ésta nos guía a algunas situaciones muy difíciles, pero estas siempre resultan en algo bueno para nosotros.

He orado esa oración de Moisés: “Señor, ¿por qué has puesto toda esta carga sobre mí? Si así piensas de mí, mátame de una vez y llévame a casa”. Pero el justo vivirá por fe, y si no retrocedo de aquello que Dios quiere traer a mi vida, entonces nunca me va a dañar si sigo lo que es bueno. Pero sí voy a experimentar el dolor mientras siga lo que es bueno. ¿Por qué ocurre eso? Porque ese dolor viene de aquello que ya estaba en mí como resultado de mi asociación con el mundo. Esa es la razón por la que el dolor viene cuando sigo a Dios, porque El está quitando de mí todo lo que no es Cristo. Cuando Dios mira a su Iglesia, El no ve nada sino a Cristo, y toda Su obra en nosotros es para quitar de nosotros todo lo que no sea Cristo.

Ten esto bien claro, o te encontrarás acusando a Dios de cosas por las que El no es culpable. El dolor que experimenté siguiendo la nube es el dolor que resulta de la actitud que yo tenía en Egipto, en el mundo. Dios va a tratar con eso; El no me va a llevar a Gilgal, ni me va a hacer cruzar el Jordán, hasta que trate con esa actitud. Deuteronomio 8: 1 dice, “Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres”.

Luego en 1 Corintios 10: 11 “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo,.. a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. Todo eso fue para enseñarme cómo Dios trata, y es cómo Dios va a tratar contigo para llevarte al lugar o situación que El tiene para tí. Abraham experimentó lo que estas personas experimentaron: El fue llamado de los caldeos; Se le dio una promesa de una ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios, y su actitud hacia esa promesa lo sostuvo a través de esa horrible experiencia en el desierto; su actitud era correcta. Yo sé que el Espíritu Santo está trabajando en tí y en mí, y El va a hacer que todo esto encaje perfectamente en tu espíritu cuando estés listo.

Me he fijado que cuando murió la esposa de Abraham, él fue a Hebrón para comprar un pedazo de tierra para enterrarla, pero la gente le decía, “tú eres un príncipe de Dios, te pertenece la heredad, es tuya, sólo tómala”. Abraham dijo, “No, ustedes tienen que entender mi actitud referente a todo esto. Yo sólo estoy de paso por acá. Yo quiero comprarla, pero esto no es lo que estoy buscando. No quiero ni siquiera que parezca que me pertenece. No quiero tener ninguna posesión aquí, pues estoy buscando una ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios”. Entonces Israel tuvo un ejemplo sobre qué clase de actitud debía de tener y tú y yo tenemos el mismo ejemplo. Israel también tuvo un ejemplo en Job: está registrado que Job vivió antes de este tiempo, y está escrito que él fue un hombre que tuvo la actitud correcta hacia Dios. “Aunque me matare, yo en El confiaré”; esa fue la actitud de Job hacia las provisiones de Dios para él.

Tanto Israel como nosotros, somos confrontados por Dios sobre la amargura y terquedad que traemos de Egipto a Moriah, y la respuesta a todo eso es Jesús; la respuesta es la Cruz. La reacción de Dios, entonces, es siempre una nueva revelación de su Hijo, pues Cristo puede ser conocido sólo por revelación; no es posible tener o conocer toda la plenitud de Dios encerrada en su Hijo sin la revelación del Espíritu Santo de todo esto en una manera interna. Eso es lo que resume el Evangelio de Juan, porque en medio de este Evangelio se encuentra un hombre ciego. Nunca había podido ver; su caso no era de restauración sino que se le otoragra la vista. No importaba lo que él había supuesto, adivinado o imaginado, el ver realmente sería un nuevo comienzo. Nada puede ser visto sino por el milagro forjado en el interior del ser; a menos que Dios dé la revelación, no voy a conocerlo, y la revelación sólo puede venir por la elección del hijo de Dios. La revelación siempre está ligada con situaciones prácticas; tú y yo no podemos obtener revelación a no ser que esté en conexión con alguna necesidad. Eso necesita quedar bien grabado en nosotros.

En la ley del maná, hay un principio en el cual Dios mantiene ligada la revelación de El mismo en Cristo con situaciones prácticas de necesidad; no vamos a recibir revelación sólo como una simple enseñanza o mera doctrina, o como cualquier cosa. ¡Oh, cómo esta generación necesita escuchar esto! El Nuevo Testamento es el libro más práctico, porque nació de situaciones de presión. El Señor está en contra de que veamos la verdad como una cosa teórica o técnica. Tenemos que llegar a situaciones como las del Nuevo Testamento para obtener revelación de Cristo y así encarar cada situación.

El camino que el Espíritu Santo tiene para nosotros es el de llevarnos a condiciones, situaciones y necesidades reales de vida, en las cuales sólo algo del conocimiento fresco del Señor Jesucristo puede ser nuestra liberación. Esto es lo que significa tierra celestial. Nosotros, las personas creyentes del Pentecostés, y quizá otros creyentes, hemos hecho a la tierra celestial una cosa, mientras Dios la ha hecho algo totalmente diferente. Pero si vemos de cerca la carta a los Hebreos, descubriremos que las palabras “fe” y “celestial”, son practicamente sinónimas. Fe y celestial son lo mismo. Tierra celestial es cuando Dios nos lleva a un punto donde no hay movimiento ni para atrás ni para adelante excepto que venga esa revelación; por eso es necesario que Dios nos dé una revelación nueva y fresca, una respuesta que venga del cielo. Eso es la tierra celestial, y para que tú y yo obtengamos revelación, tenemos que ser llevados a tales situaciones, y ahí, no estaremos recibiendo fuerzas de una cosa, sino de El.

Dios no ha escrito sólo un libro, a pesar de que tú y yo tengamos una Biblia; Dios ha escrito una Persona. Dios ha escrito la revelación de El mismo, pero ésta se encuentra en la persona de su Hijo, y no podemos tener la constitución del cielo a menos que sea en la persona de su Hijo. Recuerda, Dios siempre mantiene el conocimiento de El mismo en Cristo, ligado con situaciones prácticas. Es muy importante saber que, si estamos en la mano del Espíritu Santo, El nos llevará a situaciones que harán necesario un nuevo conocimiento del Señor. Repito: El nos llevará a esa situación. Cuando Israel llegó al Mar Rojo, el mar frente a ellos, con montañas en ambos lados y el ejército de Faraón detrás de ellos, tenían que oir del cielo; La respuesta tenía que venir. Estaban en una situación que si Dios no se revelaba, estaban acabados.

Y así es como tú y yo llegamos a estas preciosas revelaciones de Cristo, y en esas situaciones que demandan esa revelación, una de dos cosas van a ocurrir: o vamos a inventar alguna imitación de lo real, o vamos a buscar y encontrar a Dios. Cuando seguimos a Dios y llegamos a estas situaciones muy difíciles, esto simplemente nos indica que hemos llegado a un punto donde podemos pedir revelación de Cristo; entonces, de todo esto debiera venir ánimo a nuestras vidas.

 

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