Devocional para Hoy! – 22 de Julio
“De Pablo, un esclavo de Jesucristo…” (Romanos 1:1, Cen. Translation)
“Y no habrá más maldición; el trono de Dios y del Cordero estará en ella; y sus siervos le servirán…” (Apocalipsis 22:3)
Nunca debemos olvidar que Dios no hace nada fuera de la instrumentalidad humana. Los propósitos de Dios se mantienen por nacer, y Dios mismo queda impotente, por así decirlo, hasta encontrar un instrumento que coopere con Él y se eleve a la expectativa y exigencia moral de Dios. «La vida en el Espíritu», dice el Sr. Grubb, «está obligada a tener un sello distintivo: que la naturaleza de Dios se reproduce en la personalidad entregada a Él». La naturaleza de Dios tiene una característica esencial: Él totalmente se da a sí mismo. Esto cambia toda nuestra perspectiva. Ya no somos egocéntricos, sino que nos tornamos Teo-céntricos, centrados en Dios. De una u otra manera, la naturaleza dadora de sí misma de Dios, gradualmente conquista nuestro egoísmo y, como C.T. Studd ha dicho: «realiza en nosotros el ansia de sacrificar para Dios, y la alegría que hay al hacerlo, que crucifica toda la debilidad humana y los deseos naturales de la carne». El Sr. Grubb declara que la evidencia de que el Espíritu Santo está morando dentro de nosotros, cuyas características principales son bravura (coraje de recursos), la valentía, y «el ansia de sacrificio», no son sólo sentimientos de éxtasis y exaltación, sin duda. No es solamente la suave gracia de amor, gozo y paz, sino también las características más severas del soldado de Dios, una pasión por sacrificarse por la salvación del mundo, un valor para testificar, firmeza en la aflicción, llevar a cabo realmente los hechos de un soldado…
Si vamos a unirnos a las filas de los ilustres intercesores, aceptaremos voluntariamente el yugo de la santa servidumbre, y nos consideraremos presos (y esclavos) del Señor; atados en espíritu, como Pablo, que deliberadamente renunció a ciertos privilegios normales de la vida para predicar mejor el Evangelio.
-Paul Bilheimer-Herald of His Coming (Heraldo de Su Venida)-
¡Sólo soy un esclavo!
No tengo libertad propia;
No puedo elegir ni lo más pequeño,
Tampoco mi camino.
¡Soy un esclavo!
¡Guardado para cumplir las órdenes de mi Maestro!
Me puede llamar a la noche o de día,
Si yo fuera un siervo, yo podría reclamar el salario,
Libertad, a veces; de todos modos
¡Fui comprado!
La sangre fue el precio que mi Maestro pagó por mí.
Y ahora soy su esclavo-
Y por siempre seré.
Él me lleva aquí, Él me lleva allí,
Él me dice qué hacer;
Yo sólo obedezco, eso es todo-
Confío en él, también.
-M. Warburton Booth-
Desconocido