Devocional para Hoy! – 22 de Junio
«…y se llamará su nombre Admirable…» (Isaías 9:6)
«…todo él codiciable…» (Cantares 5:16)
¡Ay del mundo, que en vano trata de escapar de Jesucristo! Ellos pueden negar su deidad, disputar su poder, no creer en su resurrección, justificar su existencia, burlarse de él como de un fantasma, insultarlo como un «médium», filosofar sobre él como un mito, aceptarlo como un simple maestro humano, citar mal Sus palabras para sostener sus opiniones, pervertir sus enseñanzas, y despreciar su sangre preciosa. Pero cuando hacen todo esto, no eliminan la dificultad, pues Cristo Rey aún vive a la diestra de Dios. «Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre,» el Cristo «que era, que es y que ha de venir,» El que tuvo gloria con su Padre «antes que el mundo fuese», que sufrió la vergüenza con el hombre durante Su peregrinación terrenal, que, probado en estas cosas, ha entrado «en su gloria»; ese mismo Jesús aún vive en toda la majestad de su carácter divino, y en todas las facultades de una vida eterna.
Herodes no pudo matarlo, Satanás no lo pudo seducir, la muerte no pudo destruirlo, el sepulcro no pudo retenerlo. Sin embargo, Él está adelante sobre el más alto pináculo de la gloria celestial proclamado de Dios, reconocido por los ángeles, adorado por los santos, y temido por los demonios como un Cristo vivo y personal. Fue rechazado, crucificado, exaltado, glorificado. Él viene otra vez de la misma manera como ascendió para resucitar a los muertos, para juzgar al mundo, para salvar a su pueblo, para ser glorificado en sus santos, para aplastar al usurpador, para destruir a sus enemigos, y para reinar por siempre como el Señor de todo.
—H. L. Hastings—
«Jesus the Way the Truth, the Life (Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida)»
Signs of the Times Vol. 71, Agosto 1956, p. 6
¡Precioso, precioso Jesús! ¡Todos nuestros
manantiales de Ti surgen!
Ahora tú eres tan maravilloso, ¿qué significará
la apertura de los cielos?
La fe es ahora tan dulce, ya que te trae muy cerca
¿Cómo será tu belleza cuando las brumas
de la tierra todas se aclaren?
—Autor Desconocido—
Cristo ha hecho expiación para el pecado
¡Qué maravilloso Salvador!
Somos redimidos, se paga el precio
¡Qué maravilloso Salvador!
Lo alabo por la sangre purificadora
¡Qué maravilloso Salvador!
Que ha reconciliado mi alma a Dios
¡Qué maravilloso Salvador!
¡Qué maravilloso Salvador es Jesús, mi Jesús!
¡Qué maravilloso Salvador es Jesús, mi Señor!
—Elisha Albright Hoffman—
[1839-1929, escritor de himnos]