Devocional para Hoy! – 03 de Julio
«…por el dolor del corazón el espíritu se abate.» (Proverbios 15:13)
Dios, por mano de Moisés, llamó a su pueblo Israel. Él los liberó con poder, y gran poder… Cuando estuvieron cara a cara con el poder de Dios, estaban muy penitentes y dijeron: «Todo lo que Jehová ha dicho, haremos», pero tan pronto como el juicio había terminado, cayeron en la murmuración y queja contra Dios. Así dieron a conocer el hecho de que a pesar de haber rendido su voluntad diciendo: «Lo haremos», su espíritu era inquebrantable y querían todo a su manera. En esto se rebelaron interiormente contra el camino de Dios… Todos excepto dos perecieron en el desierto, y el registro nos da el secreto de su victoria: tenían «otro espíritu», un espíritu quebrantado, obediente.
El propósito de Dios es que nuestro espíritu, así como nuestra voluntad, esté rendida a Él; por lo tanto, toda la naturaleza se pone bajo su reinado, y es sensible a él. La razón por la que vemos tantos cristianos que viven una vida de lucha y fracaso se debe a que se han negado a ser ejercidos por y cedidos a la mano castigadora de Dios. Son totalmente inquebrantables de espíritu.
Aquí es donde muchos seres queridos fallan. Están perfectamente seguros de que Dios está hablando, y que en realidad no tienen la intención de desobedecer. Como los israelitas, dicen «lo haremos», pero lo hacen con una «patada» en su espíritu, que destruye la paz y dificulta la bendición. Dios me hizo ver que uno podría estar dispuesto a ir a la hoguera, sin embargo, lo hace con un espíritu totalmente inquebrantado. Esto está totalmente en desacuerdo con Aquel que dijo: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad, oh Dios». Si era éxito o si era la más amarga persecución, era todo lo mismo. «Me deleito en hacer tu voluntad». Sin roce, ni resistencia, ni cuestionamiento, sino quebrantamiento absoluto de espíritu… y así aprendemos el significado del Cordero inmolado. Nosotros, Su novia, debemos unirnos a este Cordero. ¿Cómo podremos, a menos que también nosotros hayamos sido inmolados?
—Susan A. Duncan (Abreviado)—
Desconocido
No me atrevo a elegir mi suerte;
Yo no lo haría, si pudiera;
Elige Tú por mí, mi Dios:
Así caminaré correctamente.
Toma Tú mi copa, y
Con la alegría o la tristeza llénala,
Como mejor a ti pueda parecer;
Elige tú mi bien y mal.
—Horatius Bonar—
«They Way Not Mine, O Lord (No a mi manera sino la tuya, Señor)»
1857, versículos 3 y 5.