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Devocional para Hoy! – 20 de Diciembre

 

“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.” (Hebreos 5:7)

Los hombres como hombres
No pueden llegar más arriba que el Hijo de Dios,
Cabeza y Patrón perfectos de la humanidad,
El tiempo es corto y esto nos basta
Para vivir y morir; y en Él de nuevo
Vemos el mismo homenaje primero y estrellado,
“Perfecto a través del sufrimiento” el sello de nuestra salvación
Sito frente a Su humanidad
-H. Hamilton King- John The Baptist (Juan el Bautista). Fleming H Revell Co., 1900, pág. 174. CITA DE LA SRA HAMILTON KING

 

Si en nuestros corazones humanos hay gemidos indecibles obrados por el Espíritu de Dios, entonces ¡oh, qué oraciones deben provocarse en el Espíritu Eterno, a través del cual nuestro gran Sumo Sacerdote se ofreció a sí mismo a Su Dios! ¡Qué justificación de sus juicios, qué penetrante la profundidad de su amor, qué apelación a su omnipotencia, qué sometimiento a Su decreto soberano, qué sumisión bajo todo lo que por fuera era lo más doloroso e ignominioso, y qué tenaz retención de esperanza en todo lo que es más glorioso fue reunido en esta oración!

Por esta razón el sufrimiento de Jesús fue tan poderoso, para expiar los pecados de todo el mundo. En su sufrimiento Él lo justifica, en la oración de Su espíritu dispuesto, el juicio de Dios sobre el pecado; y sin embargo, no ser apartado de su confianza en Aquel que lo había colocado en su oficio. Pavor, miedo es la picadura más aguda en el sufrimiento. Este Salvador era incapaz de escapar, sobre todo por la necesidad de identificarse con nosotros. Allí experimentó cuán débil uno podría ser en medio de toda la disposición de espíritu, mientras uno se encuentra en carne…

Ahora Él aprendió lo que es el elemento más profundo de toda obediencia; es decir, que en el sufrimiento, dos voluntades separadas entran en conflicto entre sí, de las cuales una debe ser sometida a la otra, la voluntad de la carne y la voluntad del espíritu. La debilidad de la carne se convierte en pecado cuando somete la voluntad del espíritu. Pero si clamamos a Dios en oración para ser escuchados y librados de ella, se convierte en la disciplina apropiada en la que aprendemos y practicamos la obediencia. -Rieger- Lange, Johann Peter. A Commentary on the Holy Scriptures Vol. 8 (Un comentario sobre las Sagradas Escrituras). Nueva York: Charles Scribner’s Sons, 1868, pág. 107. CITADO POR RIEGER

 

¿Qué, si Él ha decretado que primero
Sea probado en estado humilde y cosas adversas
Por tribulación, lesiones, insultos,
Desprecios y desdenes, y trampas, y violencia,
Sufriendo, absteniéndome, en silencio esperando,
Sin desconfianza o duda, que Él puede saber,
Lo que puedo sufrir, cómo obedecer?
-John Milton- Paradise Regain’d Book III (Paraíso Recobrado). 1671. [1608-1674]

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