Devocional para Hoy! – 05 de Julio
«Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él» (Romanos 6:8)
«Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.» (Romanos 6:11)
“Considerarse” significa contar con que es un hecho, porque es así. Porque has muerto con Cristo en el Calvario, y has aceptado Su muerte en tu lugar, tienes el derecho, y aun el deber, de contar con este hecho en las pruebas de la vida cuando el pecado pudiera dominarte. Esta advertencia te indica, por lo tanto, que «te consideres» (literalmente) vivo para Dios porque has muerto con Cristo y resucitado con Él para andar en «vida nueva». Medita sobre esto. Entrégate al Espíritu en meditación hasta que Él hunda la maravillosa verdad de esto en las profundidades de tu alma. Por el momento, deja de mirar lo que eres, y considera la obra perfecta, acabada, que el Señor Jesús llevó a cabo para ti a través de su cruz. Aparta la vista de tu experiencia vacilante pobre, revelando en lo natural cómo te movías fácilmente por el desánimo, irritabilidad, resentimiento, impaciencia, celos, o cualquiera de las otras características centradas en el hombre. Se ha proporcionado la inevitabilidad absoluta de la muerte para ti allá en el Calvario para todas las circunstancias de tu jornada terrenal. Tu experiencia pasada no ha cambiado el hecho de la provisión de Dios, pero el hecho de la provisión de Dios sí cambiará poderosamente tu experiencia si te quieres ceder para apropiarte de este hecho por fe.
La obra redentora ha terminado. Cristo murió por nuestros pecados. Hemos muerto en unión con Él al pecado, a todo lo que vino a través de la caída; y nosotros fuimos levantados con él, y sentados con Él en los lugares celestiales, y por su llaga fuimos nosotros curados. Por otra parte, a través de Su muerte, el diablo fue reducido a la nada. Nada ha quedado fuera de la provisión de Dios que sea necesario para una vida de plena superación. Sólo una cosa hay que añadir, y es nuestra apropiación de todo esto de fe de corazón, paso a paso, en todas las circunstancias de la vida diaria. A nosotros nos toca decidir si vamos a ceder o no a este camino para que el Evangelio trabaje en nuestras vidas para Su gloria.
—Dorothy Gregg Wright—
Desconocido
«Precioso Cristo, cuya sangre preciosa
nos trajo cerca de Dios,
Elegidos, llamados, somos aceptados
en el Amado Querido;
Abriendo para nosotros el camino
hacia el Lugar Santísimo
Donde ahora podemos reinar en vida,
partícipes de la gracia de Dios».
—Autor Desconocido—
La liberación de este cuerpo de muerte es la unión con Cristo en Su muerte. El viejo hombre debe morir. El nuevo nacimiento significa un «ser espiritual» que no puede pecar. El hombre nuevo debe sustituir el viejo hombre que sólo puede pecar.
—B. H. Clendennen — La Escuela de Cristo —
[1922-2009]