Devocional para Hoy! – 06 de Julio
«Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne.» (Salmos 65:2)
A veces tememos llevar nuestros problemas a Dios, porque parecen tan pequeños para Aquel que está sentado sobre la redondez de la tierra. Pero si son lo suficientemente grandes como para vejar y poner en peligro nuestro bienestar, son lo suficientemente grandes como para tocar Su corazón de amor. Porque el amor no mide mediante balanzas de comerciante, ni cadenas de agrimensor. Tiene una delicadeza que es desconocida a toda manipulación de sustancias materiales.
—R. A. Torrey—
[1856-1928, evangelista, pastor, educador, escritor, conoció a D. L. Moody]
Aprenda a entrelazar con sus oraciones las pequeñas preocupaciones, las penas insignificantes, las pequeñas necesidades de la vida cotidiana. Lo que sea que te afecta, ya sea una mirada cambiada, un tono alterado, una palabra poco amable, un mal, una herida, una demanda que no se puede cumplir, un cambio que no se puede notar, una pena que no se puede divulgar, conviértela en oración y envíala a Dios. Revelaciones que no harías al hombre, puedes hacerlas al Señor. El hombre puede ser demasiado pequeño para tus grandezas. Dios no es demasiado grande para tus pequeñeces. Sólo entrégate a la oración, sea cual sea la ocasión que lo requiera.
—Winslow—
[Octavio Winslow, 1808-1878, pastor, autor de más de 40 libros]
El camello, al cierre del día
Se arrodilla en la llanura arenosa
Para que su carga sea retirada
Y su descanso obtenido.
Mi alma, tú también debieras a tus rodillas
Cuando la luz del día se acerca a su fin,
Y que tu Maestro levante tu carga
Y conceder reposo.
Si no, ¿cómo podrás el mañana encontrar,
Con todo el trabajo de mañana para hacer,
Si tu carga toda la noche
Seguirás llevando?
El camello se arrodilla al romper el día
Para que su guía reemplace su carga,
Entonces se levanta para de nuevo tomar
El camino del desierto.
Así deberías arrodillarte al amanecer
De la mañana.
Que Dios te dé cuidado diario,
Seguro de que no haya carga demasiado grande
Para que tú lleves.
—Anna Temple—
The Kneeling Camel and Other Poems (El Camello de Rodillas y Otros Poemas)
NY: Moffat Yard & Co., 1920.