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Devocional para Hoy! – 7 de Diciembre

 

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.” (Marcos 8:35)

Aprovecho, oh Cruz, tu sombra para mi escondite;
No pido ningún otro sol, sino el sol de tu rostro;
Contento de dejar este mundo pasar, sin conocer ni ganancia ni pérdida,
Mi yo pecaminoso, mi única vergüenza, mi gloria, toda la Cruz. -Elizabeth C. Clephens- “Bajo la cruz de Jesús” [1830-1869, escritor de himnos]

Vi en un sueño que yo estaba en la Ciudad Celestial, aunque cuándo y cómo llegué allí no podía decir. Yo era uno de una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todos los países y los pueblos y tiempos y edades. De alguna manera me encontré con que el santo que estaba junto a mí había estado en el cielo más de 1.860 años. “¿Quién eres tú?”, Le pregunté. (Los dos hablamos el mismo idioma de Canaán, por lo que yo lo entendí, y él conmigo.) “Yo,” dijo él, “era un cristiano romano, y he vivido en los días del apóstol Pablo. Una vez fui de los que murieron en las persecuciones de Nerón. Estaba cubierto con brea y sujeto a una estaca y me prendieron fuego para iluminar los jardines de Nerón.” “¡Qué horror!”, exclamé. “No,” dijo, “Me alegré de hacer algo por Jesús. Él murió en la cruz por mí”.

El hombre al otro lado luego habló diciendo: “He estado en el cielo sólo unos pocos cientos de años. Yo venía de una isla en los Mares del Sur. John Williams, un misionero, se acercó y me habló de Jesús, y yo también aprendí a amarlo. Mis compatriotas asesinaron al misionero y me tomaron y me ataron. Me golpearon hasta que me desmayé, y pensaron que estaba muerto; pero reviví. Al día siguiente me golpearon la cabeza, me cocinaron y me comieron”. “¡Qué terrible!”, le dije. “No, me alegré de morir como cristiano”, me respondió. “Usted ve, los misioneros me habían dicho que Jesús fue azotado y coronado de espinas por mí.”

Luego ambos se volvieron hacia mí y dijeron: “¿Qué sufriste por Él? ¿O vendiste lo que tenías para dar el dinero que envió a hombres como John Williams a hablar a los paganos acerca de Jesús?” Y me quedé sin palabras. Mientras ellos me miraban con ojos tristes, me desperté, ¡y era un sueño! Pero me quedé en mi cama despierto durante horas, pensando en el dinero que había perdido en mi propio placer, de mi ropa extra, y el coche costoso, y los muchos lujos. Entonces me di cuenta de que yo no sabía lo que las palabras de Jesús significaban: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. –De “Pilgrim Gospel Messenger (Mensajero Evangelio Peregrino)”- -Empresa de tratados-